
La noche del 25 de agosto de 2026, el mundo del espectáculo perdió a uno de sus rostros más irrepetibles. Tim Curry, actor británico de voz inconfundible y presencia magnética, fue hallado sin vida en su residencia de Los Ángeles a los 80 años.
Las autoridades acudieron al domicilio a las 23:23, sin encontrar indicios de delito, según confirmaron fuentes policiales y medios como TMZ.
Su muerte llega tras más de una década marcada por las secuelas del grave derrame cerebral que sufrió en 2012, un episodio que lo dejó en silla de ruedas y redujo drásticamente su vida pública.
Un actor que redefinió el culto
Nacido en Grappenhall, Cheshire, en 1946, Curry inició su carrera en el teatro musical londinense a finales de los 60. Su salto al estrellato llegó en 1975 con The Rocky Horror Picture Show, donde encarnó al desinhibido y electrizante Dr. Frank-N-Furter, un papel que rompió moldes y lo convirtió en un símbolo de libertad estética y cultural.
La película, inicialmente recibida con frialdad, se transformó en un fenómeno de culto que sobrevivió décadas gracias a sus proyecciones de medianoche.
Curry quedó para siempre ligado a ese personaje que, según él mismo reconoció, podía ser “una imagen difícil de sacudir”.
El Pennywise que marcó a una generación
En 1990, Curry volvió a redefinir el terror televisivo al interpretar al payaso Pennywise en la miniserie It, basada en la novela de Stephen King. Su actuación — inquietante, impredecible y profundamente carismática — se convirtió en referencia obligada antes de las posteriores adaptaciones cinematográficas.
Su Pennywise fue visto por más de 37 millones de hogares, consolidando al actor como uno de los villanos más memorables de la televisión.
Más allá del terror: un camaleón del cine y la voz

Curry participó en títulos tan diversos como Solo en casa 2, Annie, Legend, Clue, La caza del Octubre Rojo, La isla del tesoro de los Muppets y Scary Movie 2. Su versatilidad lo llevó también al doblaje, donde brilló como Capitán Garfio en Peter Pan and the Pirates, papel que le valió un Daytime Emmy.
En teatro, acumuló tres nominaciones a los premios Tony, demostrando que su talento no conocía fronteras entre escenarios y pantallas.
Una vida privada hermética y un legado inmenso
Curry nunca se casó ni tuvo hijos, y mantuvo su vida personal en estricta intimidad.
Tras el ictus de 2012, se dedicó a actividades tranquilas como la horticultura, alejándose del foco mediático.
Su muerte cierra una trayectoria de más de cinco décadas, marcada por personajes que ayudaron a moldear la cultura pop moderna.
Desde el científico travestido que liberó a generaciones, hasta el payaso asesino que traumatizó a otras, Tim Curry deja un legado que seguirá vivo en cada proyección de medianoche, en cada maratón de terror y en cada espectador que descubra su trabajo por primera vez.
