
El director André Øvredal, conocido por La autopsia de Jane Doe y El último viaje del Demeter, vuelve al género con El pasajero nocturno, cuyo estreno fue el 22 de mayo.
La película se suma al creciente subgénero de historias donde entidades demoníacas persiguen a personajes marcados por un trauma, una tendencia que ha ganado fuerza en los últimos años.
La trama sigue a un grupo de personajes que, tras presenciar un evento devastador, comienzan a experimentar apariciones y ataques de una presencia demoníaca que parece empeñada en destruirlos emocional y físicamente. Øvredal apuesta por un terror más psicológico que efectista, apoyándose en un reparto sólido encabezado por Melissa Leo, Jacob Scipio y Lou Llobell.
El filme combina elementos de posesión, persecución sobrenatural y exploración del trauma, con una estética oscura y un diseño sonoro que potencia la tensión. Øvredal demuestra nuevamente su capacidad para crear terror desde lo íntimo, evitando los sobresaltos fáciles y apostando por una narrativa que se va cerrando sobre los personajes como una trampa emocional.
El pasajero nocturno se perfila como uno de los estrenos más intensos del primer semestre, ideal para quienes buscan terror adulto, psicológico y cargado de simbolismo.
