
El asesinato de Ingrid Visser, estrella del voleibol neerlandés, y su pareja Lodewijk Severein, es uno de los casos de true crime más impactantes ocurridos en España. Su desaparición, el hallazgo de sus cuerpos descuartizados y la posterior investigación revelaron una trama de deudas, engaños y violencia que conmocionó tanto a la Región de Murcia como a los Países Bajos. Este artículo reúne la historia completa del crimen de los holandeses, ideal para lectores que buscan una reconstrucción rigurosa y detallada del caso.
Quiénes eran Ingrid Visser y Lodewijk Severein
Ingrid Visser (1977–2013) era una de las jugadoras de voleibol más destacadas de los Países Bajos. Con más de 500 partidos internacionales, participó en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 y acumuló títulos europeos y nacionales. Su carrera en España también fue relevante: jugó en el CAV Murcia 2005, donde dejó una fuerte huella deportiva.
Su pareja, Lodewijk Severein, veinte años mayor, era un empresario con inversiones en varios países. Ambos residían en los Países Bajos, pero mantenían vínculos con Murcia por motivos profesionales y personales.
El viaje a Murcia y la desaparición
El 13 de mayo de 2013, la pareja aterrizó en Alicante para acudir a una clínica de fertilidad en Murcia, donde Ingrid había iniciado un tratamiento tiempo atrás. Según la autopsia, ella estaba embarazada de pocas semanas.
Ese mismo día se registraron en un hotel del centro de Murcia. Por la tarde salieron y no regresaron jamás. Su familia comenzó a preocuparse cuando no tomaron el vuelo de vuelta a Holanda el 15 de mayo y no respondían a llamadas. La clínica, alertada por los familiares, acudió a la policía para denunciar la desaparición.
Las primeras pistas: deudas y negocios fallidos
La investigación reveló que Ingrid mantenía una deuda pendiente de 60.000 euros con el club murciano donde había jugado. Además, Severein tenía negocios con Juan Cuenca Lorente, exgerente del club, relacionados con una inversión en una cantera de mármol que nunca llegó a materializarse. Severein reclamaba la devolución de varios cientos de miles de euros.
Cuenca fue localizado rápidamente por la policía. Declaró que sabía que la pareja iba a visitarlo, pero negó haberlos visto. Sin embargo, su nombre aparecía repetidamente en los testimonios y en los movimientos de la pareja antes de desaparecer.
El hallazgo de los cuerpos: un crimen brutal
El 27 de mayo de 2013, tras casi dos semanas de búsqueda, la Policía Nacional encontró los cuerpos de Ingrid y Lodewijk desmembrados y enterrados en un huerto de la pedanía de Alquerías, en Murcia. Los restos estaban dentro de bolsas de basura, ocultos bajo tierra.
La escena revelaba una violencia extrema: habían sido asesinados a golpes, descuartizados con hacha y motosierra, y enterrados de forma clandestina.
Los detenidos y la confesión
La policía detuvo a Juan Cuenca Lorente y a dos ciudadanos rumanos: Valentín Ion y Constantin Stan. Ion confesó ser el autor material del doble asesinato, afirmando que golpeó a la pareja con un cenicero y un jarrón, y posteriormente desmembró los cuerpos siguiendo instrucciones de Cuenca.

Según la investigación, el móvil del crimen fue económico: Cuenca debía dinero a Ingrid y mantenía disputas con Severein por la inversión fallida. La fiscalía concluyó que Cuenca actuó como autor intelectual, contratando a Ion y Stan para ejecutar el asesinato.
El juicio y las condenas
El caso llegó a juicio en 2016. Valentín Ion y Juan Cuenca fueron condenados inicialmente a 34 años de prisión, pena que posteriormente se incrementó a 40 años en apelación. El Tribunal Supremo ajustó finalmente las condenas a 17 años por cada asesinato, manteniendo la gravedad del delito.
Constantin Stan fue condenado únicamente por encubrimiento.
El crimen tuvo una enorme repercusión mediática en España y en los Países Bajos, donde Ingrid Visser era una figura muy querida.
Un caso que sigue vivo en la memoria
El asesinato de Ingrid Visser y Lodewijk Severein continúa siendo uno de los crímenes más impactantes de la crónica negra española. Su brutalidad, el trasfondo económico y la relevancia pública de la víctima han hecho que el caso sea objeto de documentales, análisis y programas de true crime, como la serie “Missing in Murcia” dirigida por Carles Porta.
Conclusión
El crimen de los holandeses es una historia marcada por la traición, la violencia y la desesperación. La desaparición de Ingrid y Lodewijk, el hallazgo de sus cuerpos y la investigación que destapó una trama de deudas y engaños conforman un caso que sigue estremeciendo a quienes lo conocen. Su recuerdo permanece como una herida abierta tanto para el deporte neerlandés como para la comunidad murciana.
