🌑 Semana 4 de Octubre: El Espejo que No Reflejaba Humanos

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El Espejo que No Reflejaba Humanos

En el mercadillo de antigüedades de la Plaza del Ayuntamiento, entre relojes rotos y muñecas sin ojos, apareció un objeto que nadie recordaba haber visto antes: un espejo alto, de marco negro, con filigranas que parecían hechas de hueso. No tenía precio. No tenía vendedor. Solo estaba allí, apoyado contra una pared, como esperando.

Clara, una joven restauradora, lo vio y sintió un impulso extraño. No era bonito. No era valioso. Pero había algo en él… algo que parecía llamarla.

Lo compró sin preguntar. Y esa fue su primera equivocación.

🌫️ El reflejo incompleto

En su taller, Clara limpió el espejo con cuidado. El cristal estaba frío, demasiado frío, como si hubiera estado enterrado. Cuando terminó, se colocó frente a él para comprobar su trabajo.

Su reflejo no estaba.

No del todo.

El espejo mostraba la habitación, las herramientas, la mesa, la ventana… pero no a ella. Solo una sombra tenue, como un borrón, como si el espejo supiera que había alguien allí pero no quisiera mostrarlo.

Clara pensó que era un efecto del cristal. Hasta que el espejo empezó a cambiar.

👁️ Lo que sí reflejaba

Una noche, mientras trabajaba, escuchó un golpe suave detrás de ella. Se giró. Nada. Pero al mirar el espejo, vio algo que no estaba en la habitación.

Una figura. Quietísima. Justo detrás de ella.

Era un hombre. Alto. Inmóvil. Sin rostro. Pero el espejo lo reflejaba con absoluta claridad.

Clara se giró de golpe. La habitación estaba vacía.

Cuando volvió a mirar el espejo, el hombre estaba más cerca.

🕯️ El espejo que decide por ti

Cada día, el espejo mostraba nuevas figuras. Personas que no existían. Rostros sin ojos. Siluetas que parecían hechas de humo. Todas miraban hacia Clara, aunque ella no pudiera verlas fuera del cristal.

Y cada noche, su propio reflejo desaparecía un poco más.

Primero, su rostro se volvió borroso. Luego, su cuerpo parecía desvanecerse. Hasta que, una madrugada, el espejo ya no mostró ni sombra.

Clara no estaba allí. No para el espejo.

🩸 El último reflejo

El 30 de octubre, Clara decidió deshacerse del espejo. Lo llevó al contenedor más alejado del barrio y lo dejó allí. Al volver a casa, sintió alivio por primera vez en semanas.

Pero al día siguiente, el espejo estaba en su taller. Limpio. Colocado exactamente donde ella lo había tenido.

Y esta vez sí reflejaba algo.

Reflejaba a Clara. Pero no a la Clara viva.

Era una versión pálida, inmóvil, con los ojos completamente negros. Una Clara que respiraba dentro del cristal, no fuera de él.

La verdadera Clara intentó huir. Pero su reflejo sonrió.

Y dio un paso hacia adelante.

🌑 El espejo hoy

Dicen que el espejo sigue apareciendo en distintos lugares de Alicante. Nunca tiene dueño. Nunca tiene precio.

Y que, si te ves demasiado nítido en él, significa que ya no perteneces del todo al mundo de los vivos.